|
Aunque calentar agua lo vemos como proceso normal y nada peligroso, en realidad si lo es. El agua, al pasar los cien ºC se convierte en vapor, al pasar del estado líquido al gaseoso se expande y requiere más espacio aumentando la presión del envase donde este contenida.
Si un envase herméticamente, cerrado que contenga agua lo calentamos hasta pasar los 100 ºC, este explotará. Aunque bajo condiciones normales es muy difícil que un calentador de agua explote, es un hecho que ha pasado antes. Para evitar esto, los calentadores tienen un sistema de control de temperatura y otro de seguridad.
El sistema de control consiste en un termostato que apaga y enciende el calentador a determinadas temperaturas del agua. Los sistemas, más avanzados tienen un sistema de control electrónico, en lugar del termostato, que regula la potencia aplicada al agua.
El sistema de seguridad consiste en una válvula de alivio de presión y un segundo termostato en algunos casos. La válvula de alivio libera, la presión permitiendo que el agua o el vapor salgan, el tanque si la presión interna aumenta de manera peligrosa.
En los calentadores con un segundo, termostato de seguridad este está graduado para que se dispare a una temperatura superior al termostato de control. De esta manera si el termostato de control falla entonces se disparará el termostato de seguridad para evitar que la temperatura se eleve por encima de los 100º C. Una vez, que se dispara el termostato de seguridad el calentador no volverá a funcionar hasta que se le reinicie de manera manual, de esta manera nos veremos obligados a cambiar o reparar el termostato de control.
|